Cecile Comblen



 




De origen belga, Cécile es una artista canadiense, quien actualmente reside y pinta en St. Vincent, en las Antillas.
Se diplomó con gran distinción en la Universidad de Ottawa.
En St. Vincent, imparte clases de arte a los niños y es muy activa en su comunidad. Pero antes que nada es pintora; por medio del acrílico y del acuarela, Cécile se exprime a través muchos colores y una grande variedad de técnicas y formatos, y lo hace sobre tela y papel, entre otros.

Cécile Comblen nació en el seno de una familia de de artistas: es la nieta del arquitecto nacido en Liège, Paul Comblen (1869-1955), muy conocido por su contribución al Art Nouveau belga, y es madre de tres artistas; Marc esta estudiando Bellas-Artes, Christopher termino su Maestría en Cinematografía y Martin es músico.

Después de sus estudios, Cécile tuvo un sueño: construir una casa al lado del mar, y, como todos saben, los sueños pueden llegar a ser verdad. Ahora, esta viviendo en los Caribes, en una isla celestial que sin duda es la fuente de su inspiración.

El título en inglés de esta exhibición es muy sugerente: "Enchantement overflowing sadness", hace pensar en el movimiento del mar, la tristeza que al retirarse, como la marea, deja sitio al encantamiento.

A la pintura de Cecile Comblen hay que mirarla con detenimiento: a primera vista puede darnos la impresión de ser pintura abstracta con fuerte énfasis en el color. Me pregunto hasta qué punto la pintora trabaja con un cierto automatismo, como hacían algunos pintores surrealistas, dejando fluir las imágenes del inconsciente, o si ella onscientemente coloca un figura determinada, como puede ser una mujer o una construcción, pensando en su abuelo tal vez, o cualquier otro elemento figurativo, al que ella envuelve en mareas de color, a veces para resaltar dicho elemento, a veces para esconderlo, haciéndolo en realidad más sugestivo. Hay otras pinturas completamente abstractas. Kirk Finken habla, refiriéndose a la pintura de Cecile, de una reacción y de una meditación. Me parece muy acertado, porque mientras ella pinta, reacciona al medio ambiente y a la vez, medita, captura su propio ser: tristeza y encantamiento, pero también alegría. Con inteligencia y humor, la artista juega y da rienda suelta a la niña que lleva dentro y a la imaginación, para recrear, por ejemplo, las dos sillas¿


Esperanza Garrido.