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Metodo para superar la Incertidumbre/Tecnica mixta
 


Jardineria (Manhattan)/Oleo sobre tela
 


Autorretrato/Oleo sobre soporte a la media creta
 


Fruta Bomba II/Vidrio, silicon y arena
 


Lunes con viento/Bronce con madera tallada y pintada
 



 



 

 
Feria
Merrill Lynch Arteamericas 2004

ArtNexus #53 - Arte en Colombia #99
Jul - Sep 2004



Institución:
Merrill Lynch Arteam?ricas

Marisol Martell



La segunda edición de la feria Merrill Lynch arteaméricas fue organizada por Leslie Pantín, presidente; Emilio Calleja, vicepresidente; Diego Costa Peuser, director general, y Merrill Lynch como patrocinador. Una feria que, dadas sus ambiciones, queda enmarcada en el plano local de Miami, atrayendo en su mayoría al coleccionista y público de la ciudad. Estructurada de modo convencional, la feria optó por presentar instalaciones de diferentes artistas bajo el título de Tendencias II y curada por Milagros Bello; éstas fueron ubicadas desde la entrada del Centro de Convenciones de Coconut Grove hasta el interior del lugar. Las obras de Sylvia Riquezes y Guerra de la Paz se mezclaban con la vegetación, logrando una armoniosa combinación del arte con la naturaleza. En pasillos y áreas comunes se dispersaban obras de Pedro Vizcaíno, Pablo Contrisciani y Carolina Sardi, entre otros.



Merrill Lynch arteaméricas 2004 contó con la participación de 51 galerías de 17 de países. Se destacaron excelentes galerías de América Latina como Galería Thomas Cohn y Brito Cimino de Brasil, Galería El Museo de Colombia, Galería Sur de Uruguay, Praxis Arte Internacional de México y Arteconsult de Panamá. De Estados Unidos fue importante la presencia de galerías paradigmáticas para el arte latinoamericano como Mary-Anne Martin/Fine Art, Ramis Barquet y Nohra Haime Gallery, de Nueva York; Walker Fine Art, de California así como Diana Lowenstein, Cernuda Arte y Americas Collection, de Miami.



Las galerías apostaron por las manifestaciones tradicionales del arte y se sintió la ausencia de proyectos que involucraran el video y otras obras de orientación tecnológica. Un espacio sobresaliente fue el de Galería Thomas Cohn, donde se unieron piezas de Cildo Meireles, Guillermo Kuitca, Oscar Iowa, José Bedia, Walter Goldfarb y Lygia Clark. Oscar Iowa presentó una obra de dimensiones extraordinarias en la que se mostraba una vista parcial de una ciudad. Para este joven que estuió arquitectura, el manejo del espacio es fundamental, así como la dimensión visual de la obra. De Lygia Clark se destacó la pieza Abrigo poético de 1964, una magistral exploración de las formas a través de una escultura realizada en estaño. Otra escultura que sobresalió por lo atrevido de su propuesta fue Oggún, una pieza de Santiago Rodríguez Olazábal, presentada por Bourbon Lally Galerie, de Canadá. Realizada en madera, esta pieza de grandes dimensiones aludía a la fuerza del dios guerrero yoruba, y sin lugar a dudas, es una obra que invoca el poder humano.



Otro espacio que desafió el convencionalismo fue Kunsthaus Santa Fe, de México. Motivado por las tendencias contemporáneas, más que por asegurarse el éxito comercial, Lothar Muller trajo piezas de Óscar Aguirre, Ana Quiroz, y de él mismo. La instalación Fruta bomba II, de Quiroz, presenta un discurso sociopolítico. Es una pieza desafiante compuesta de bolas de cristal situadas encima de un mapa de Colombia realizado en arena, sobre el que pende una sexta bola, como espada de Damocles. Las bolas realizadas con pedacitos de vidrio resultan lo más interesante de esta pieza, por lo amenazante de las formas. Otras obras de carácter contestatario fueron las presentadas por Eleomar Puerte en Lyle O. Reitzel Arte Contemporáneo, Blue Scape II y The Political Project comentan sobre el medio y sus circunstancias. La primera alude al tema migratorio, ya visceral para los cubanos, donde recrea la escena del tristemente famoso camión en medio del mar; mientras que la segunda antepone un lujoso Mercedes a un fondo sostenido por cuerdas. En ambas obras el tema se convierte en el protagonista, por el comentario social inmediato.



Life, de Miguel Herrera (Galería Sur), propone otro acercamiento a la realidad a partir de la parodia a la afamada revista LIFE. Herrera, con pedazos de madera, compone y crea una pieza volumétrica que mimetiza perfectamente la tipografía y la composición de las distintas portadas, estableciendo un juego entre la perfección de la obra, la escena que se recrea y el título.



De Chile, Isabel Aninat presentó la obra de Matías Movillo, artista que se mueve dentro del realismo. Resultaba interesante la presencia de una obra de 1999, Autorretrato, con ligeras salpicaduras de surrealismo, mientras a su lado se hallaban varias obras de 2003 donde se apreciaba un nuevo camino en la obra del artista. Frente a una escena totalmente planteada como Autorretrato, las obras recientes dejaban el espacio al fondo para dibujar sólo cabezas de hombre o mujeres, que reposaban entre el sueño y la muerte. En ambos grupos de piezas se apreciaban una excelente factura con dominio del dibujo y la pintura.



Brito Cimino, también de Brasil, presentó una excelente selección de obras, entre ellas evocadoras piezas de Mira Schendel, excelentes fotografías de Geraldo de Barros y una singular pieza de Liliana Porter, donde la artista incorporaba varios juguetes sobre el impecable fondo blanco de un lienzo.



De Europa se presentaron Joan Guaita Art, galería española que trabaja fundamentalmente con artistas cubanos de fuera y dentro de la Isla, y Santa Guistina de Italia, entre cuyos habituales Deredia, Larraz, Capelán y Conte mostró la obra del joven Diego Linares, dos piezas que recreaban el famoso grito de Munch. Scream I y Scream II eran gritos sordos, que sobrecogían por la fuerza de los rostros.



Se debe destacar el interés cada vez más creciente de galerías estadounidenses que representan artistas latinos, como es el caso de Byron C. Cohen Gallery, de Kansas City, que dedicó gran parte de su stand a la obra del cubano Rubén Torres Llorca. La obra de Torres Llorca se caracteriza por su alto nivel conceptual y agudo sentido del humor. Casi siempre reforzadas por textos que complementan la idea de la imagen, el artista compone sus obras con fondos de recortes de papel periódico sobre los que dibuja figuras, instrumentos y toda clase de artefactos, como el caso de la obra What matters most is how well you walk through the fire. Otra galería que dedicó su espacio a un artista latino fue Jerald Melberg Gallery. Procedente de Charlotte, esta galería se presenta por segunda ocasión con la obra del argentino Raúl Díaz. La obra de Díaz muestra un escultor que sigue las maneras tradicionales del arte, como la talla en madera, con una especial sensibilidad para crear sus figuras; incluso a la hora de dar color, éste queda matizado y policromado, como sucede en su obra Lunes con viento.



De igual manera las galerías George Billis de Nueva York, Panamerican Art Gallery de Texas y ArtSpace/Virginia Miller Galleries de Miami decidieron presentar en cada espacio un solo artista. La primera mostró la obra de Alejandro Mazón, mientras Panamerican Art Gallery lo dedicó a diferentes etapas del pintor cubano Mariano Rodríguez, y Virginia Miller exhibió un importante grupo de obras tempranas del mexicano Gunther Gerszo.



De Miami se presentaron algunas de las galerías más importantes tanto por su reconocida trayectoria como por la novedad de sus propuestas en el acontecer contemporáneo. Karpio/Facchini sorprendió con las obras de Pepe Franco, no sólo por las excelentes piezas mostradas en el stand, sino las esculturas que desplegó en varios puntos de la feria. Otra pieza impactante fue el enorme balón construido por Darío Escobar. Marina Kessler Gallery presentó obras de los artistas emergentes Thais Zumblick, cuya propuesta alude a la imaginería sadomasoquista; las fotografías intervenidas de Álvaro Zinno y la excelente serie de pequeños retratos de Ramiro Ramírez. Alejandra von Hartz Fine Art exhibió la obra de Iratxe Larrea, I feel so real, una escultura en silicona tul, de impecable trabajo, que mostraba un hermoso vestido de mujer.



Una excelente idea fue incorporar a la feria la participación de la Fundación Cisneros de Venezuela, Proa Fundación de Caracas, MAC Central y Rubell Family Collection de Miami, organizaciones que con su presencia contribuyeron a informar sobre el acontecer artístico y literario de instituciones tan activas dentro del arte latinoamericano. De igual manera resultó satisfactoria la presencia de los museos de Miami (Miami Art Museum, Frost Art Museum, Museum of Contemporaty Art, Lowe Art Museum y Bass Museum of Art); el Museo del Barrio, de Nueva York, que mantuvo una constante información sobre la importante exposición que realiza en conjunto con el MoMA; el Museum of Latin American Art de California; The Museum of Fine Arts de Houston, que estuvo promocionando su próxima muestra, Utopías invertidas, y los Museos de Arte Contemporáneo de Rio de Janeiro y Monterrey.



Sin duda, Merrill Lynch arteaméricas 2004 dio un paso adelante al reunir galerías y artistas de relevante trayectoria; sin embargo, como proyecto artístico debe tratar de ser más ambicioso, de arriesgarse más en sus propuestas, haciendo de la feria un evento más dinámico, para lo que sin dudas debe involucrar a muchas más galerías de Miami y gestar eventos paralelos de carácter teórico y cultural. 






 


 

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