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Quetzalcoatl
 

 
Exposición Individual
Darío Escobar

ArtNexus #61 - Arte en Colombia #107
Jun - Ago 2006



México D. F., México
Institución:
KBK Arte Contemporáneo

José Manuel Springer


La obra de Darío Escobar está inscrita dentro del neobarroco latinoamericano. Esto se debe a su utilización en los objetos que fabrica de varias capas de símbolos, manufacturas y materiales. De hecho, es evidente que su producción surge de la voluntad de crear oximorones visuales que tan bien funcionan para poner significados en tensión. La estrategia, aunque no es reciente en el arte del continente, ha encontrado en la obra de Darío Escobar un giro discursivo notable.

Su más reciente exposición en la galería mexicana KBK da muestra de que el artista no está dispuesto a encajonarse dentro de una categoría o un modus operandi. Para esta muestra, titulada Cuerpos en suspensión, utiliza materiales industriales (distintos a los vasos de McDonald´s y otros productos de marca que empleó hace unos cuantos años) y deja que el azar y el espacio hagan su trabajo sobre la obra. Digamos que se ha hecho más minimalista y menos evocativo; ha cambiado el rococó por un arte más concreto, que, por supuesto, tiene una deuda con la escuela brasileña que con el neobarroco al que apuntaban sus obras de hace un lustro.

La saturación y el trabajo artesanal que caracterizaron sus propuestas anteriores hoy no resultan tan apreciables. Una serie de dibujos sin título realizados en papel desmitifica la apuesta por un arte que ofrecía claros tintes de crítica a la globalidad. Y, a pesar de que se extraña esa factura suya tan cuidada y relamida, que en Latinoamérica está ligada al arte católico promovido por las órdenes que realizaron la conquista espiritual (dominicos, principalmente en México y Guatemala), el salto hacia un arte expresamente materialista ofrece lecturas de carácter social. Los dibujos en cuestión son producidos por gotas de aceite de motor que cayeron en el papel. No son más que nubes negras y grisáceas que aluden al residuo material. El aceite no está limpio, tiene en suspensión partículas quemadas y carbón, lo que da cuenta de la alusión al aspecto contaminante explorado en la obra y su probable relación con la historia de violencia que rodea a Guatemala. La poética de la mancha reside en la ejemplificación que hace de la pureza y la mácula, conceptos caros a la tradición católica.

La instalación, titulada Quetzalcóatl, describe una riqueza de movimientos y circunvoluciones a lo largo de la sala, y desarrolla la noción de espacio-secuencia del lenguaje, pero no se queda allí. Los objetos suspendidos son llantas de bicicletas cortadas y enlazadas a manera de lianas de hule. Para hacerlas pender del techo, Escobar utiliza plomadas de bronce, que sirven de contrapeso a las llantas. Las llantas y las plomadas son productos industriales que funcionan como metáfora del mito de Quetzalcóatl, la serpiente emplumada.

La instalación ocupa el espacio central de la galería, su complejidad visual y formal obliga a los visitantes a atravesarla para experimentar su entramado. En el centro de la instalación es posible verificar la procedencia de los materiales. Las llantas son de fabricación tailandesa, están unidas por medio de tornillos en los extremos; las plomadas son hechas en Estados Unidos; el mito que da título a la pieza está relacionado con la presencia de un semidiós que representa la nobleza y la integridad, pero también una relación con el inframundo, por su doble condición de serpiente (ligada a la tierra) y ave (ligada al cielo).

En la gramática visual que usa Darío Escobar, la representación ejemplifica las cualidades características del semidiós olmeca, a quien Escobar representa con materiales no tradicionales que cobran sentido de manera expresiva. Si el arte pop, en una de sus variables, usó y abusó de los objetos industriales por su valor intrínseco, en el trabajo de este artista las asociaciones de los objetos apuntan a realidades de nuestra era: la mercancía, el trabajo, la producción seriada y el comercio transnacional. A diferencia del minimalismo, los materiales no están usados con giro perceptivo, por el contrario, hay en ellos la resonancia de una serie de valores autóctonos que reflejan la condiciones de la realidad latinoamericana y la propuesta de una identidad construida a partir de la combinación entre las propiedades expresivas de los materiales y el mito.

En la instalación de Darío Escobar, Quetzalcóatl refleja esa ambigüedad sobre sus orígenes. Asociado con la invención de la escritura, con el fuego, el calendario y la fertilidad, Quetzalcóatl representa la riqueza de una cultura que mitologiza la vida cotidiana y le imprime un carácter ritual a los objetos y situaciones materiales, para darle a la existencia una connotación simbólica y expresiva de su identidad.




 


 

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