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En el descanso/Oleo sobre lienzo
 

 
Exposición Individual
Arturo Montoto

ArtNexus #43 - Arte en Colombia #89
Feb - Abr 2002



Ciudad de Panamá, Panama
Institución:
Legacy Fine Art

Mónica E. Kupfer


El artista cubano Arturo Montoto presentó en Legacy Fine Artun conjunto de obras, muy relacionadas entre sí en cuanto a composición y tema, que ofrecían su visión del bodegón tradicional. En óleos sobre lienzo, Montoto crea ambientes de muros marcados por el tiempo y el descuido, escalones desgastados y quicios de ventanas tras los cuales no se discierne presencia humana, que le sirven como escenografías para uno o dos objetos aislados ¿por lo general, una fruta o un vegetal fresco¿, colocados en posiciones estratégicas, pintados con colores luminosos y detalle cuidadoso, casi hiperrealista. En la mayoría de las obras, el artista crea un contraste entre la vitalidad de los elementos naturales y el carácter tétrico de los ambientes, producidos con el uso casi exclusivo de la espátula. Sin duda, la primera impresión es la de estar observando apacibles naturalezas muertas de un estilo realista y clásico que seguramente atrae a ese gran público que rechaza los atrevimientos de la mayoría de los artistas de vanguardia.
No cabe duda de la habilidad técnica de este artista cubano, quien cuenta con una sólida formación adquirida en academias en Cuba y Rusia, que ejerce además un intensa autoeducación a través de la lectura y el estudio de la historia del arte. Es revelador considerar su trayectoria: cuenta con un grado de pintor muralista, ha sido fotógrafo profesional y profesor tanto de fotografía como de pintura. Vivió seis años en Rusia, dos en Chile y actualmente divide su tiempo entre Cuba y México. Sus experiencias en el ámbito de la fotografía incluyen varios premios. Además, es interesante el hecho de que ha presentado múltiples muestras de arte objetual, aspecto creativo totalmente ausente en la obra que expuso en Panamá.
Aunque hoy en día está dedicado de lleno al dibujo y a la pintura, el trabajo de Montoto aún refleja su ojo de fotógrafo. Sus pinturas recientes combinan el realismo que conlleva la imagen fotográfica con una profunda admiración por los pintores del barroco europeo. El artista nos deja reconocer en sus trabajos el ejemplo de figuras como el español Sánchez Cotán, el de los bodegones casi ascéticos; los efectos de luz y sombra de Rembrandt, y la técnica de transparencias y veladuras de Rubens. Son elementos que Montoto admira, absorbe e incorpora a sus trabajos, asimilando las lecciones y creando obras con su sabor barroco muy particular.
Se trata de un barroco de carácter latino por la cantidad reducida de elementos y la sensación de desolación que transmiten sus composiciones. No vemos aquí esas mesas opulentas, llenas de comestibles y flores, que caracterizan el barroco holandés. ¿Es que en Cuba nunca se ven mesas así¿, me comentó el artista. Quizás esté aquí la fuente del carácter de sus naturalezas muertas, porque se trata en todo caso de frutas tropicales en ambientes que por su descuido y oscuridad sugieren un comentario social.
Igualmente barroco es el concepto del memento mori en las obras de Montoto. Pinta las frutas y vegetales en ese corto momento de la madurez perfecta, a un paso de desaparecer, ya sea porque serán consumidos, como en el caso del mango y la cuchara de plata en la obra Conversación en el dintel; o porque ya han sido intervenidos por el hombre, como la cebolla de En el descanso y la papaya cortada de La reina de este mundo. Son alimentos que produce la tierra en su isla, la riqueza natural en un lugar tan abatido económicamente. Los espacios en los que coloca las frutas, aunque poco lógicos para un comestible, son los espacios de las ciudades cubanas, donde el mantenimiento y la renovación urbanísticas no son siquiera sueños.
En Montoto, la luz es rasgada, dramática, y barroca. Se trata de una iluminación intensa que más que con el Caribe tiene que ver con el artificio. Refleja la manera en que este artista arma sus bodegones y los ilumina con luces eléctricas, colocadas para satisfacer su búsqueda estética. Las composiciones, a su vez, se basan en una estructura geométrica, claramente establecida en el fondo, como lo sería la escenografía de un teatro.
Sin embargo, más que estas comparaciones, es interesante el hecho de que en sus obras Montoto no busca sólo el realismo; también quiere crear una sensación de incertidumbre. Hay algo surrealista en estas frutas presentadas fuera de sus contextos usuales. Las composiciones no nos cuentan la historia completa, y los títulos, que son deliberadamente sugestivos, insinúan una realidad distinta a la aparente. Como ambientes soñados, los lienzos contienen elementos muy reales pero a la vez espacios indefinidos y oscuros. Curiosamente, el artista se acerca más a su cometido en sus pinturas menos pintorescas, en aquellas casi monocromáticas en las que aparece un simple plumero o la paja seca de una mazorca de maíz, en vez de una fruta pintada con el preciosismo y el color luminoso que Montoto sabe lograr.
Dentro del contexto de esta exposición de bodegones de apariencia clásica e histórica, me pareció valioso descubrir, a través de una entrevista con el artista, que Montoto también ha explorado otros medios, lanzándose más allá de la pintura tradicional y los logradísimos dibujos de desnudos por los cuales es conocido. Aunque los lienzos presentados en Panamá no muestran el deseo de romper esquemas, Montoto también ha creado obras de arte objetual e instalaciones, reflejando una búsqueda que trae retos necesarios para quien obviamente domina de manera completa, y quizás hasta cómoda, la producción de bodegones. Es explorando nuevos lenguajes, a la vez que sigue cuestionando la relación entre la fotografía y la imagen pintada, entre el objeto encontrado y la interpretación poética del mismo, entre la realidad urbana y las verdades íntimas, que este artista seguirá impresionando a su público.




 


 

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